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Intentos de cultivar algodón en Fuerteventura cuando la autarquía, 1939-51

El cultivo de algodón en el municipio de Puerto de Cabras

Tras la Guerra Civil española de 1936-39, en medio de la Segunda Guerra Mundial, se implantó la Autarquía en nuestro país. Un sistema económico que, en Canarias, tuvo especiales características pues el Ejército que ya estaba en todas las instituciones civiles, asumió el Mando Económico de la región con aparato administrativo que funcionó desde 1941 a 1946, pero cuyos efectos se prolongaron casi un quinquenio hasta enlazar, en el caso de Fuerteventura y El Hierro, con el Plan de Adopción de ambas islas por el jefe del Estado y, finalmente, con las políticas de los gobiernos tecnócratas.

Durante el periodo del Mando Económico surgieron múltiples iniciativas que sirvieron de cauce para la consolidación posterior de algunas empresas vinculadas a los delegados de aquel Mando en la isla, y algunas basadas en las propias estructuras de la Comisaría de Abastecimientos y Transportes y la subdelegación en Fuerteventura.

Autoridades de posguerra en el Puerto. Cuaderno de Puerto de Cabras.

En la década de 1940 nuestra isla vio surgir salinas en Jandía y en la puntilla de El Charco, en Puerto de Cabras; fábricas de cal por toda la isla; fábricas de soda y mosaicos en la capital insular; fábricas de fibras duras textiles en Villaverde-La Oliva... En medio del sistema autárquico se crearon las casas sociales de Barriada de Nuestra Señora del Carmen y la barriada militar de El Charco capitalino en torno a la construcción del cuartel miliar, obras todas que dieron bríos al sector de la piedra de cal y del yeso, porque las empresas constructoras que demandaban materiales de construcción, eran en su mayor parte foráneas.

Pero también en el sector agrario hubo singulares experimentos con política de presas, pueblos de colonización como Las Parcelas, donde también hicieron su particular agosto los caleros. Las grandes constructoras nacionales pululaban por estos lares; así es que sí, había bullicio económico o lo aparentaba.

Las ayudas para la apertura de pozos y construcciones de estanques anejos, se propagó en la misma medida que las que se ofertaron para mejorar la vivienda rural. Todo eran experimentos y hasta con los enarenados de picón para la agricultura se practicó; Montaña de la Arena en La Oliva, las calderas de Agua de Bueyes y Tiscamanita, el Rincón del Cercado en La Matilla, Montaña San Andrés en Tetir, o La Calderetilla en Los Estancos volvieron a reabrir sus "minas" (tal y como lo harían décadas después para abastecer el ímpetu constructivo para el turismo).

En este contexto se implantó en Tuineje otra de las iniciativas que apostaban por los textiles pero, lejos del henequén y las fibras duras del norte, aquí se buscó desarrollar plantaciones de algodón. Quien fuera Delegado Gubernativo en los primeros momentos del Golpe de Estado de 1936, Sebastián Ramos, fue el representante de PLANALGO en la Fuerteventura de posguerra y, como se hizo en otra época con la tintórea cochinilla que llenó la isla de tuneras, en los años cuarenta las motas de algodón llegaron a todas partes, siquiera por la curiosidad de tener un arbolito algodonero cerca de casa y que aún pervive aquella semilla a lo largo de nuestra geografía, renovándose.

En Puerto de Cabras, la Comisión Gestora que llevó el Ayuntamiento desde 1936, entró en un nuevo conflicto en la Costa de Las Salinas y Jarugo con las pretensiones de PLANALGO. Recién habían modificado el asiento registral del Mancomún, recibió la petición de Sebastián Ramos para hacer una plantación algodonera en la Costa de Tefía. Teniendo ya inaugurado el asentamiento de la Colonia Rural junto al Barranco de Los Molinos, con sus parceleros contando con el agua de la presa para regar las semillas recibidas de la Junta Agronómica de la provincia y echadas a la tierra tras la roturación de sus respectivos lotes, aquella petición resultaba ofensiva. Bastante incómodos estaban ya los ganaderos de aquella costa al perder una parte del mancomún con el nuevo pueblo de colonización.

La Corporación municipal de Puerto de Cabras se renovó en Ayuntamiento Nacional con el seudo sistema electoral por tercios (familiar, económico y entidades) en 1949 sin haber resuelto la cuestión algodonera en La Costa (al contrario de lo que luego pasaría con el tomate). Con una mal acabada casa consistorial la corporación municipal, aún presidida por Teodomiro Pérez Martín después de casi diez años de gobierno local, tuvo que enarbolar la defensa de los derechos que asistían a los vecinos del extinto municipio de Casillas del Ángel para frenar y encauzar de forma ecuánime la iniciativa del Plan Algodonero, o al menos sacar tajada si la cosa marchaba con éxito.

Desde un año antes el Cabildo Insular proponía al ayuntamiento capitalino que perdonase los arbitrios que le correspondieran (tal y como hicieron los demás municipios) en las partidas de tejidos y confecciones con que la entidad agrícola Plantaciones Algodoneras de Las Palmas (PLANALGO) pretendía obsequiar a las familias pobres de Fuerteventura por mediación de su delegado en Tuineje; sabían que el regalo era un ariete pero aún así lo acordaron, perdonando su cuota en la exacción del arbitrio.

Pero por lo que no pasaron los ediles de Puerto de Cabras, al menos no en ese momento, fue por la autorización para destinar 200 hectáreas de terrenos del Mancomún Vecinal de Tefía al cultivo de algodón. La dejaron en el plano teórico y supeditado su pronunciamiento "al resultado favorable del referéndum que, en su día, se celebrará entre los vecinos residentes y naturales de los barrios que constituían el desaparecido municipio de Casillas del Ángel, hoy anexionado a Puerto de Cabras, toda vez que el aprovechamiento de estos bienes les está reservado como condición esencial de la anexión..."

Una vez más, también ante el Mando Económico de Canarias, quedó claro el carácter con el que la finca comunal se había inscrito en 1947 y, por aquel entonces, el escudo usado por nuestro ayuntamiento para mediar y aplazar las concesiones sobre terrenos de La Costa que, seguramente, se volverán a intentar con otras propuestas de actividades extractivas como las de tierras raras.

(c) Francisco Javier Cerdeña Armas/ El algodón en Puerto de Cabras. 18 mayo 2026.

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