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Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2026

Manuel Velázquez Cabrera en el callejero de Puerto del Rosario

  Hace ahora cincuenta y un años que en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Puerto del Rosario celebraba la sesión ordinaria del Pleno correspondiente al mes de Agosto. Lo presidía don Ceferino Guillermo Martínez Soto, con asistencia de los concejales Agustín Medina Martín, Fermín Vera Moseguez, Casto Martínez Soto, Eustaquio J. Santana Gil, Jesús Cabrera Vera, Ildefonso Chacón Negrín, y la ausencia de Manuel Martín Martín y Antonio Peña Rodríguez. Casa Consistorial del Ayuntamiento de Puerto del Rosario Se reunían en medio de la multiplicidad de demandas que imponía el creciente aumento de población, como los transportes urbanos de viajeros en taxi y en guagua; el ayuntamiento se volcaba en las obras públicas pendientes y curso, como la Avenida Marítima en su trama desde el Mercado hasta el Hospital (hoy Centro de Juventud y antes Universidad popular, entre otros usos), la ampliación de colegios y la construcción de nuevos centros escolares, el alumbrado público, el camino de...

La Ermita de Llanos de la Concepción en su festividad

  Caminando del Valle a Los Llanos de Santa Inés. Una visita a la ermita en el día de su fiesta . Apenas dos kilómetros y medio separan estos pueblos de los municipios de Puerto del Rosario y de Betancuria, respectivamente, en Fuerteventura. Una distancia que el caminante puede recorrer en un ratito, algo más pesado cuando se acomete el ascenso por el Lomo de Tetir; pero se compensa cuando, al girarse, desparrama la vista por la llanura central de esta parte de la isla, contemplando las lomas y los Morros del Sol, montañas igualmente sagradas, molinos, cadenas, nateros y gavias y paredes de costa. Desde allí la aldea, como alguien dijera en otra época, recuerda una bandada de gaviotas blancas posadas. Suele decirse que la Historia apenas se detuvo en nuestros pueblos, como si su mera existencia no tuviera la identidad suficiente para recordar sus escarceos con la memoria majorera; como si  las alusiones que a sus vecinos se hacen en las actas del antiguo cabildo fueran ficción...

La tripulación del Plus Ultra en el callejero de Puerto de Cabras/Puerto del Rosario, 1926-2026

En este año se cumple el centenario de la moción presentada al ayuntamiento de Puerto de Cabras por el concejal Ángel González Brito, del partido republicano radical, para conmemorar la gesta de cruzar el Atlántico en hidroavión en enero de 1926. La ruta pasaba por Canarias, Cabo Verde y otros puntos de la costa sudamericana al otro lado del océano, hasta llegar a Buenos Aires; entre ellos Río de Janeiro, puerto al que solían recalar nuestros emigrantes con destino al Río de la Plata, cien años antes, en la década de 1820; Montevideo, que en 1926 conmemoraba los doscientos años de su fundación, destino final de los expatriados majoreros. Quisiéramos pensar que esta evocación histórica pesaría en el entusiasmo de aquel concejal majorero, y que la corporación municipal prestó su apoyo de forma unánime. Lo cierto es que adoptaron el acuerdo de dar el nombre de los tripulantes del Plus Ultra a cuatro calles de la localidad, aunque no todos llegaran a destino final de aquella "hazaña...

Camellos de Fuerteventura en Angola

De cuando un majorero llevó camellos para Angola, 1897 Como siluetas invisibles, los dromedarios siguen moviéndose en una de las calles de Puerto del Rosario. Los sonidos y el trasiego de sus pisadas se pierden en la brisa y las sombras se diluyen adormecidas en la calima de la Historia. Pero hay que mirar y saber escuchar de esa forma que sólo los viejos saben hacer. Los camellos se ven cuando, al amanecer de cada día, los primeros rayos del sol recortan formas que así lo testimonian. A contra luz, en la principal vía de Majada de Marcial, se oyen las voces de los camelleros intentando controlar aquellas bestias, algunos de las cuales “sacan la vejiga” y se muestran agresivos, buscando amores imposibles, perdiéndose por los tableros, tableteando. Desde la nebulosa de los tiempos se oye gritar a aquellos conductores: “ reit-reit ”, “ reit-reit ”, condenado!, intentando serenarlos… “ fuche , fuche ”. ¡Que no hagan ruido –chillan otros-, que dejen escuchar las historias que los ...