Hace ahora cincuenta y un años que en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Puerto del Rosario celebraba la sesión ordinaria del Pleno correspondiente al mes de Agosto. Lo presidía don Ceferino Guillermo Martínez Soto, con asistencia de los concejales Agustín Medina Martín, Fermín Vera Moseguez, Casto Martínez Soto, Eustaquio J. Santana Gil, Jesús Cabrera Vera, Ildefonso Chacón Negrín, y la ausencia de Manuel Martín Martín y Antonio Peña Rodríguez.
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| Casa Consistorial del Ayuntamiento de Puerto del Rosario |
Se reunían en medio de la multiplicidad de demandas que imponía el creciente aumento de población, como los transportes urbanos de viajeros en taxi y en guagua; el ayuntamiento se volcaba en las obras públicas pendientes y curso, como la Avenida Marítima en su trama desde el Mercado hasta el Hospital (hoy Centro de Juventud y antes Universidad popular, entre otros usos), la ampliación de colegios y la construcción de nuevos centros escolares, el alumbrado público, el camino de acceso al nuevo cementerio, el saneamiento en las vías de Puerto del Rosario al Aeropuerto, Tuineje y Corralejo... Y eso que aún no se percibía el viento que empezaba a levantarse en el Sahara Español.
Pero hicieron un hueco de agenda para recordar que la ciudad no había reconocido la labor que un ilustre majorero hiciera por la representación de las mal llamadas islas menores a principios del siglo XX, razón por la que secundaron la propuesta de la alcaldía de llevar el nombre de Manuel Velázquez Cabrera a la lista de honores y distinciones del municipio de Puerto del Rosario.
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| El alcalde de Puerto del Rosario Ceferino G. Martínez Soto |
Entusiasmado con la lectura del Resumen histórico documentado de la autonomía de Canarias, don Guillermo dejó constancia en acta, de las siguientes anotaciones "El día 11 de noviembre de 1863 nació en Tiscamanita quien habría de llamarse Manuel Velázquez Cabrera. Han transcurrido 112 años desde aquella fecha y 59 desde su su fallecimiento, acaecido en Madrid el 19 de diciembre de 1916. Consecuentemente tuvo una existencia de 53 años [y prosiguió el alcalde] La orfandad materna le sorprendió cuanto contaba solamente tres años de edad y, asistido por su hermano Miguel, que con todo cariño cultivó la patria potestad, cursó estudios de enseñanza primaria en las escuelas de Tuineje, Pájara y Antigua. A los doce años, reclamado por su padre, emprende viaje a Montevideo, acompañado de su hermano Sebastián, pero después de un largo viaje, al llegar a tierras de América, en lugar de ser recibido por el autor de su existencia, recibe la noticia del fallecimiento de aquel, acaecido unos días antes. Al año aproximado de su estancia en el Uruguay, regresa de nuevo a esta isla, ingresando poco después en el Seminario Diocesano de Las Palmas. A los cinco años se traslada a La Laguna para cursar el bachillerato y posteriormente a Madrid, para cursar la carrera de Derecho, cuyo titulo obtiene.
A partir de entonces [siguió el alcalde en el uso de la palabra] su vida está plasmada del más acendrado patriotismo por las cosas de nuestra tierra, de nuestra región en general, pues como dice Bernardino Correa Viera en su prólogo al libro antes citado, su nombre debe perpetuarse en calles y plazas para ejemplo de todos los hombres que tienen que seguir luchando por el engrandecimiento del Archipiélago Canario y de España.
La historia de su vida está íntimamente ligada al acontecer de aquellos tiempos en que Canarias constituía una sola provincia con capital en Tenerife. La lucha entre la unidad provincial y la división llevaba implícito la más completa e inicua postergación de resurgimiento de las Islas Menores. Concibió la idea de que el problema canario fuese solucionado dando a cada cual lo suyo, es decir, promulgar una ley y articularla tomando en consideración la realidad inherente a cada isla y sus peculiaridades, existentes en todos los órdenes.
Suya fue la labor desarrollada para llevar adelante el Plebiscito que condujo a poner en conocimiento de las autoridades superiores de la Nación los derechos que se reclamaban para todas y cada una de las islas. Su audacia, su inteligencia y constancia fueron la base primordial a la que consagró su vida, esa vida que dedicó a las islas en general pero muy particularmente a las más desafortunadas.
Su espíritu tenaz se encuentra íntimamente ligado a la Ley que se promulgó el 11 de julio de 1912, siendo presidente del Consejo de Ministros José Canalejas Méndez. En virtud de la misma, no solo se crearon los Cabildos Insulares, sino que además logró la representación en Las Cortes de un diputado por cada isla, aunque tuviese menos de cincuenta mil habitantes.
Si como sabemos [concluía el alcalde de Puerto del Rosario] es bien cierto que hace 59 años del fallecimiento del gran patriota don Manuel Velázquez Cabrera, también es por cierto muy lamentable que durante tantos años no hayamos sido capaces, a través de nuestra corporación local, el dedicarle un homenaje o al menos un recuerdo que perpetúe la memoria de tan insigne hijo de esta tierra. Por consiguiente yo me permito con los honores que el caso requiere y justifica, solicitar de este Pleno Municipal ponerle el nombre de Manuel Velázquez Cabrera a la Avenida Marítima iniciada hasta su terminación en el Hospital Viejo (hoy centro de juventud)… que igualmente se ponga el nombre de José Canalejas Méndez a una vía importante de esta capital, como testimonio de gratitud por haber promulgado la Ley de referencia siendo presidente del Consejo de Ministros.
Andando el tiempo el rótulo se colgó en la prolongación de la Avenida de Circunvalación, desde Ciudad Jardín hacia El Charco, dejándose la Avenida Marítima en medio de las obras que iban y venían a su ritmo.
En lo referente a la nominación de una calle a José Canalejas Méndez, se adoptó acuerdo en tiempos de la alcaldía de Manuel B. Travieso Darias (1999-2005), ya en pleno siglo XXI, al que se acompañó nominando otros viales con otros nombres vinculados al proceso que tratamos y que trataremos en otra ocasión.
Y de cincuenta en cincuenta años, más o menos, este 25 de agosto se cumplió el medio siglo de aquel reconocimiento a uno de los padres de los cabildos canarios en la ciudad de Puerto del Rosario.
Copyright Francisco J. Cerdeña Armas, Agosto 2026.
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