La Casa de Socorro de Cruz Roja
Viajemos al Puerto de Cabras de principios del siglo XX, cuando se inauguró este hospitalito el uno de enero de 1904. Un año en el que ya estaban en la isla los cuadros del Batallón de Infantería que, al mando de Antonio Serra Orts, iba a guarnecer la plaza al amparo de las reformas militares para Canarias. Y ello suponía la llegada de un contingente humano que precisaba de ciertas garantías sanitarias que se intentaron paliar con aquel establecimiento.
Esta es la crónica:
“A las 12, con asistencia de los socios, de las personas invitadas, de la banda de música… y del público, se declaró oficialmente abierto el humilde asilo que la caridad consagra a la humanidad doliente.
Al son de un pasodoble se elevó la bandera de la institución, unida a la bandera nacional, y después la concurrencia procedió a ver la Casa, elogiando el orden y aseo que reina, y sintiendo que la escasez de recursos no haya permitido completar lo que falta.
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| Puerto de Cabras a principios del siglo XX. Copia digital del Cuaderno de Puerto de Cabras. |
Administra la Casa de Socorro Don Tomás Felipe Bravo, y la dirige el facultativo Domingo Hernández González, ambos oriundos de La Palma.
Después de visitar los salones, La subcomisión fue a su despacho, extendiendo acta en que se consigna la apertura, y después de proclamarla el presidente, se retiraron todos, si bien durante toda la tarde estuvo visitada la Casa por señoras del Puerto".
La Cruz Roja puso en marcha una cuestación para su hospital, que entonces arrojaba un fondo de 596 pesetas. Entre los donantes: Balbino Cañal, de Tetir; Juan Castro, Francisco Peña Montesdeoca, Claudio López, Victoriano Hernández, José Pereyra Armas, José Peña Brito, Félix Guerra, Jacinto Bravo, Josefa Cabrera, Francisco Fernández Bethencourt, Salustiano Estévez, Antonio Pérez… Cipriano López, Salvador Moreno, Marquesa de Esquilache (Madrid).
En mayo donaron Candelaria Ruiz del Árbol y los señores Boada y Gurt. Ya se contaba con 568,45 pesetas más.
A 30 de abril de 1904 se había gastado en efectos dotacionales 599,32 pesetas, quedando en caja 538,41. Entre los gastos, 4 catres de hierro, mesas de noche, etc., materiales de oficina y lencería hospitalaria…
El presidente de la subcomisión de Cruz Roja inició inició una serie de peticiones de donativos entre diputados y senadores (León y Castillo, Llorente, Fernández Bethencourt…)
Al Gobernador Civil tocó conseguir de la Diputación una dotación anual de 1.000 pesetas para conservación de la Casa de Socorro, según leemos en la prensa de diciembre de 1904.
Entre los visitantes a la Fuerteventura de entonces, hay dos viajeros ilustres: el periodista y escritor Isaac Viera Viera y el fiscal Juan Maluquer y Vidalot que, describiendo Puerto de Cabras, hablan del establecimiento sanitario que nos ocupa.
El conejero Viera, un tanto lisonjero, nos dice que “cuenta Puerto de Cabras con un hospitalito debido a los generosos esfuerzos de la Cruz Roja… En el punto más higiénico del pueblo está situado este edificio, que es de planta baja. Allí se hallan instaladas en salas espaciosas, limpias y llenas de luz, varias camas de hierro con colchones, mantas y sábanas de superior calidad. Hay un excelente servicio de loza, juego de cubiertos y abundantes ropas. Todos esos muebles y enseres han sido comprados con el producto de la suscripción…” y prosigue: “A La filantropía inagotable de nuestros compatriotas se debe el que cuente con recursos dicho asilo… En esa casa humanitaria presta los auxilios de su ciencia…el joven, caritativo e ilustre médico Don Domingo Hernández González… quien desde hace algún tiempo viene consagrado a la práctica de su profesión en Fuerteventura…”
El otro visitante llegó a nuestra ciudad en marzo del mismo 1904. Juan Maluquer venía acompañado del presidente de la Diputación, Santiago La Rosa, del alcalde de Las Palmas, Ambrosio Hurtado de Mendoza, y del abogado canario Prudencio Morales. Se despacharon a gusto en la Fonda de Doña Benigna Pérez, en la calle del Puente y, con la barriga llena, pasearon por un Puerto de Cabras que se despertaba en el nuevo siglo con nuevos cambios. En su paseo tomó este autor la siguientes notas: “Tiene la población un desahogado cuartel… una elegante Comandancia Militar… un buen local para casa Consistorial y juzgado, un completo dispensario de Cruz Roja… en la calle ancha que conduce a aquella (La carretera del sur, hacia Tuineje por Casillas) y en la que se halla situado el dispensario médico de la Cruz Roja, verdadero hospital de Puerto de Cabras, veíanse tumbados en el suelo, impidiendo poco menos que el tránsito, numerosos camellos…”
Vista la descripción de Maluquer, nos inclinados a pensar que la Casa de Socorro debió estar ubicada en algún inmueble del tramo de la actual calle Primero de Mayo, entre la del Rosario y la del Teniente Durán. Una casa que sabemos fue alquilada y adaptada como centro sanitario, posiblemente en solar de los Cullen. Porque no quiero pensar que fuera en la calle paralela, al este, frente a la bajada a Playa Mastrantos, donde luego residiera Juan Peñate Quevedo y Josefa Castañeyra; ubicación que también pudo ser si atendemos (un suponer) a que dicho matrimonio ofrecería más tarde, después de la gripe española, suelo para un hospital en Puerto de Cabras lejos de allí, junto a la Hoya del Inglés, junto al camino del Barranco de Los Pozos...
Pero la casa de socorro de que nos ocupamos no fue edificio hecho para funciones estrictamente sanitarias; fue una adaptación. Hay otros inmuebles que se dedicaron a tales funciones en nuestra isla y el que para tal fin se hizo en el entonces municipio de Casillas del Ángel, no llegó a utilizarse como tal. Hablaremos de ellos en otras entradas de nuestro blog.
(c) Francisco Javier Cerdeña Armas.-
[Dedicado a todo el sistema que hizo posible que hoy (diciembre de 2025) esté escribiendo estos apuntes sobre la sanidad en Puerto de Cabras y en Fuerteventura, desde el triaje en el Centro de Salud Puerto del Rosario II/Arístides Hernández Morán, pasando por el servicio medicalizado de ambulancia, unidad de hemodinamia, UCI y resto del personal del Hospital General de Fuerteventura, con mi gratitud por la calidad y trato humano demostrado].
